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           INFORMACIÓN DE INTERÉS                                                                                       CONSEJOS Y PEQUEÑOS ARREGLOS

1. AYUDAS PARA LA REHABILITACIÓN DE LAS VIVIENDAS

¿Desea reformar una vivienda de más de quince años de antigüedad? ¿Quiere adaptar su vivienda para conseguir un mayor ahorro energético? ¿Desea ampliar el espacio habitable o realizar una nueva distribución interior?

Si la respuesta es afirmativa pero piensa que no dispone del dinero suficiente, probablemente se equivoque. El Ministerio de Vivienda propone una ayuda a la rehabilitación de la vivienda que puede alcanzar hasta los 2.480 €. En caso de que el propietario fuera mayor de 65 años, esta cantidad puede aumentar hasta los 3.100 €.

Estas ayudas se llevan a cabo mediante dos mecanismos: las ayudas directas o subvenciones a fondo perdido y la financiación cualificada o subsidiación. Además, cabe tener en cuenta que algunos Gobiernos Autonómicos conceden sus propias ayudas a los habitantes de la Comunidad Autónoma.

Para tramitar su solicitud tendrá que dirigirse al órgano competente en materia de vivienda de su Comunidad Autónoma.

¿Desea más información? Visite la página Web del Ministerio de Vivienda.


2. PERMISOS DE OBRA

¿Desea reformar su vivienda y no sabe que permisos de obra debe solicitar en el ayuntamiento?


En función de la clase de reforma que queramos hacer en nuestra casa, necesitaremos o no solicitar licencia de obra en el Ayuntamiento.

La competencia para legislar sobre Urbanismo, Ordenación del Territorio, Suelo, Actividad u Ordenación Urbanística corresponde a las CCAA. En todas ellas se dedica un Título o Capítulo a la intervención municipal en la edificación y el uso del suelo. Es aquí donde se define la licencia urbanística y los actos que están sujetos a ella.

Se otorga competencia a los municipios para desarrollar en ordenanzas la tramitación de las licencias urbanísticas, así como a definir con mayor rigor los actos sujetos a licencia y los no sujetos a la misma.

Prácticamente todos los actos de construcción o de uso del suelo están sujetos a licencia, sin embargo, dentro de nuestra vivienda, la intervención municipal se reduce considerablemente ya que en la mayoría de los casos se tratan de obras de conservación.

No necesitaremos licencia en los siguientes casos:

  • Sustitución de suelos, techos y acabados de paramentos. Si queremos cambiar terrazo por tarima, el alicatado del cuarto de baño y la cocina, pintura al gotelé por liso, techos de escayola por pladur.
  • Sustitución de instalaciones de electricidad y fontanería. Si queremos o necesitamos cambiar los cables eléctricos, las tuberías de agua y los  desagües.
  • Sustitución de mobiliario de cocinas y de cuartos de baño. Si se han quedado anticuados los muebles de la cocina, si queremos electrodomésticos con calificación energética, si queremos sustituir bañera por plato de ducha con mampara de baño.
  • Sustitución de puertas de habitaciones. Si queremos modernizar el diseño de cercos, hojas y tapajuntas.

Hasta ahora la cosa va bien. Podemos hacer un montón de obras dentro de nuestra vivienda sin tener que pedirle permiso al Ayuntamiento. Solo deberemos pedir una autorización para colocar en la vía pública los contenedores o los sacos de escombros (Ahora se llaman RCD, Residuos de Construcción y Demolición) por lo que deberemos pagar unas tasas en función de la superficie de la calle o acera que ocupemos y el tiempo que los tengamos.

Seguro que os habéis dado cuenta. Puedo hacer casi lo que quiera dentro de mi vivienda, en sus acabados interiores.

Las complicaciones surgen cuando quiero o necesito intervenir en las fachadas de mi vivienda. Todo aquello que es visible desde la vía pública necesita licencia. Las fachadas de los edificios definen a las ciudades. Dices que es bonita o fea una ciudad o un pueblo cuando andas por sus calles y observas sus edificios.

Son en estos elementos (las fachadas) donde los Ayuntamientos son competentes, además de tener la obligación, para regular y legislar con el fin de hacer poblaciones que no sean caóticas, que resulten agradables de vivir, en definitiva, que sean ciudades “vivibles”.

Por todo ello, el Ayuntamiento nos exigirá solicitar licencia si queremos:

  • Modificar la distribución de los tabiques de las habitaciones. Resultan ser los únicos elementos interiores de la vivienda en los que el Ayuntamiento interviene. Esto se debe fundamentalmente a que la actuación comienza a tener una cierta complejidad que necesita ser controlada.
  • Sustituir la carpintería de las ventanas. Este es el talón de Aquiles de todas las obras en viviendas. La que más problemas ocasiona junto con el cerramiento de terrazas y tendederos.

Los Ayuntamientos autorizan las modificaciones en las fachadas siempre y cuando se mantenga la homogeneidad con el entorno.